El reto de Noelia Galán

Noelia Galán participante en el reto Pelayo

Noelia Galán, el cáncer la llevó al Anapurna

 

Fue una de las participantes del reto Pelayo

 
Cuando el 12 de julio del 2017 le diagnostican uno de los cánceres más agresivos que existen (triple negativo) el mundo se le cayó encima. “No fue miedo, fue pánico”, confiesa Noelia Galán (40 años) madre dos hijos. Y no es para menos; su madre falleció de la misma enfermedad cuando ella tenía 25 años. La pesadilla familiar parecía repetirse, pero Noelia no se amilanó y combatió cada día con uñas y dientes. Después de 16 duras sesiones de quimioterapia, 20 de radioterapia y una operación para “limpiar” la zona del pecho dónde tenía el tumor y los ganglios afectados, consiguió vencer al cáncer. 

Este hecho la convirtió en una de las candidatas para embarcarse en el “Reto Pelayo”, una iniciativa que la aseguradora Pelayo organiza desde hace cuatro años junto con otros patrocinadores y gracias a la cuál un grupo de mujeres que han superado la enfermedad, se enfrentan a una odisea no exenta de peligros. En este caso Noe tuvo que subirse a una bicicleta y atravesar el valle del Anapurna, en el centro de la  cordillera del Himalaya, y superar 4.300 metros de altitud. El pasado 1 de diciembre regresó a Sabadell más llena de energía que nunca.

“Por amor a mi familia volvería a subir mil veces”

¿Por qué te apuntaste al Reto Pelayo?
Un antiguo compañero mío que trabaja en Pelayo, Lluís Sanromà, insistió en que me apuntara y después de que me operaran en febrero del año pasado me inscribí. Éramos 246 candidatas y tuvimos que superar una entrevista en Madrid. Quedamos sólo 5. Soy la primera catalana que hace el reto.
¿Por qué te escogieron?
Por un conjunto de cualidades. Teníamos que ser chicas comunicativas, que no tuviéramos temor de hablar de nuestra enfernedad y con un perfil deportivo.
¿Practicabas deporte?
De pequeña, con doce años, había sido campeona de Catalunya de marcha atlética. Pero en bicicleta nunca había montado. Mi marido, Jose, que es aficionado al ciclismo me ayudó a prepararme para las pruebas físicas, y un grupo de amigos ciclistas también se volcaron en ayudarme a entrenar.
¿El reto cuándo lo hiciste?
En noviembre del pasado año. Realizamos siete etapas, algunas de hasta de 12 horas, con un día de descanso.
¿Qué fue lo más difícil que tuviste que superar?
Enfrentarme a un terreno complicado porque no era todo ciclable ya que había piedras importantes; tuvimos que atravesar un río helado y me caí golpeándome en la rodilla, pero no abandoné en las 12 horas. Físicamente fue durísimo, pero mentalmente sabía que podía. El reto para mi fue un regalo y una responsabilidad muy grande. En otra etapa se me cruzó una vaca y acabé en el suelo.
¿Qué aprendizaje has extraído de todo esto?
Para mi fue una metáfora de mi enfermedad. Con el cáncer y los tratamientos me dolía todo el cuerpo, pero yo sabía que podía superarlo. 
¿Cómo se afronta el día a día con los efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer?
Es muy importante hablarse uno mismo y mentalizarse. Yo cada día cuando me levantaba, a pesar de que me miraba en el espejo y veía otra persona porque no tenía pelo, ni cejas y la cara hinchada, me decía a mí misma: No estoy enferma. Y me lo repetía hasta que me quedaba grabado. Me colocaba la peluca, me pintaba mis cejas y tiraba adelante. La mente te ayuda mucho.
¿Cuál es la moraleja de todo lo que te ha pasado?
Que por amor a mi familia subiría el Anapurna una y mil veces, en bicicleta o en monopatín.
¿Qué les dirías a las personas que ahora están sufriendo un cáncer? 
Que lo más importante de todo es tener una actitud positiva, a pesar de la dureza de la enfermedad. De todo se sale.

Noelia Galán vestida de boxeadora